sábado, 12 de marzo de 2011

Real

Hacia Frio, era una de esos días de otoño en los que la gente no sale de su casa sin bufanda, ni guantes.
Ella se encontraba en la playa, mirando el atardecer el frio le traspasaba la piel, pero a ella no le importaba, solo deseaba quedarse ahí, mirando como el sol se escondía tras las montañas nevadas.

Sus pensamientos se remontaban al pasado, a esa misma playa, 1 año atrás, en ese momento él se encontraba con ella, abrazándola en el atardecer más hermoso que haya visto, diciéndole que la amaba, pero a pesar de ello, él tenía que cumplir con su deber, lo habían llamado a la guerra.
Ella recordó como le suplico que no se fuera, como lloro a mares durante meses, en algún momento llegó a pesar que las lágrimas no se acabarían nunca, pero lo hicieron.

Las primeras semanas fueron duras, nadie sería capaz de decir lo contrario, Las pesadillas en donde el moría la despertaban cada noche sin falta. como un huésped , las imágenes de esos sueños se instalaron en sus ojos.
Los primeros meses él escribía sin falta cada semana, al cuarto mes las cartas comenzaron a ser mensuales, al séptimo mes, no existía carta alguna.

Ella pensó que él había muerto, tal como en sus pesadillas, quizás por una bala en el cráneo, quizás por una puñalada en el corazón, a pesar de que sabía que sus pensamientos no debían ser más que la verdad, se negó a creerlo, imaginando que él no le escribía porque ya no la amaba. Los meses siguientes, ese fue el pensamiento que domino su mente, prefería pensar en un escenario en donde el corazón de él ya no latiera por ella, a un escenario en que su corazón no latiera de ninguna manera.

En ese momento sintió que una mano callosa rosaba sus mejillas por debajo de sus ojos, secando sus lágrimas, ella no se había dado cuenta que lloraba, 3 meses atrás ya no tenía lágrimas, él le había dicho una vez que cada ser humano tiene una cantidad limitada de lágrimas. 
Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo cuando la mano desconocida se posó finalmente en su mejilla

- ¿Por qué lloras?- Dijo una voz aterciopelada

- Lloro porque no eres real, eres sólo parte de mi imaginación, Lloro porque sé que no te volveré a ver y Lloro más que nada, porqué a pesar de que sé que no eres más que un sueño, no quiero despertar- Respondió ella en un susurro tan delicado como el viento.

- Hey- dijo él con una sonrisa en el rostro, a pesar de no verlo, ella sabía que él sonreía- Abre los ojos, soy real, he vuelto, he vuelto por ti, porque te amo- Ante esas palabras ella comenzó a reír.

-Esto me demuestra que en realidad  eres una ilusión, es decir todo esto lo es, el que hayas vuelto, el que me sigas amando, todo es parte de un maravilloso sueño del cual, a pesar de no querer, debo despertar.

Él sonrió, ella seguía siendo tan obstinada como un año atrás, cuando el la dejo por cumplir el deber adquirido con su país.-¿Cómo puedo hacerte entender que esto no es un sueño?- Susurro él cerca del rostro de la muchacha. Ella sintió que era momento de despertar, no era la primera vez que tenía alucinaciones con él cuando iba a ver los atardeceres a esa playa desolada.

- Bésame- Susurro sobre los labios de él, imaginando que si debía despertar al menos podría hacerlo con la sensación del casi beso recorriendo su piel.

Él sin dudarlo acerco los labios a los de ella, en el momento que entraron en contacto todo volvió a ser como un año antes, fue como si él nunca se hubiera ido y como si ella no hubiera llorado la muerte de su amor desaparecido.

- Eres Real- susurro ella incrédula- Eres real- volvió a repetir lanzándose a sus brazos

- Soy real- reconoció él- Vamos a casa pequeña estas temblando- le paso los brazos por lo hombros en un abrazo intimo- hay mucho de lo que debemos hablar.

Ella sabía que él traía consigo la carga de dar muerte a personas inocentes que habían sido llamadas a servir a su país, al igual que él, ella sabía que a él le partía el alma todo lo que vio en el campo de batalla, pero ella lo ayudaría a superar el dolor y la culpa.

Lo único que importaba realmente es que él estaba ahí con ella otra vez, y ya no sólo era una ilusión él era real, y la seguía amando.

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